Vamos con el segundo capítulo de la serie que podríamos llamar "cuida tu pc".
Ahora nos vamos a ocupar del disco duro, el gran almacén de nuestro ordenador.
La capacidad y prestaciones de los discos duros han evolucionado (como casi todo
lo relacionado con la informática, excepto los sistemas operativos) de un modo
vertiginoso. Cuando empecé mi relación amor/odio con los ordenadores, allá por el
año 1985, los discos duros no existían. Acababa de salir al mercado un "ordenador"
llamado ZX81, con una RAM de 2 kb. y una expansión externa a 16 kb.
Cualquier persona joven que conozca algo de informática se preguntará cómo hubo,
alguna vez, ordenadores con 2 kb. de RAM.
Pues bien, "sólo" veinte años después no concebimos ordenadores sin discos duros,
y empiezan a ser atractivos los de 1 Tb. por la bajada de precios que van teniendo.
Se empieza a hablar de un futuro próximo con discos flash, sin partes mecánicas, lo
que supondría el fin de los discos duros tal y como ahora los conocemos.
Los fabricantes sacan nuevos modelos al mercado continuamente, y siempre nos venden
que los discos giran más y más rápido. La cifra de 7200 rpm se ha vuelto muy conocida.
Pero esas velocidades tienen un precio, en modo de esfuerzo de la mecánica y en calor
disipado. Y nos preocupamos mucho del calor del micro o de la tarjeta gráfica, pero nadie
se acuerda de los discos duros.
La generalización de los programas de descarga masiva ha hecho que los ordenadores estén
encendidos 24 horas, y aquí va mi primer consejo, basado en la dolorosa experiencia.
Si tenéis encendido el ordenador muchas horas al día, y utilizáis ese tipo de programas,
separad la unidad de arranque, con el sistema operativo y los programas (C:, habitualmente)
de aquella en la que tengáis el directorio temporal de descargas y la carpeta almacén.
Conozco a alguno que no lo hizo así, y en un año escaso perdió dos discos duros, con el
agravante de que era la unidad C, con lo que perdió todo el sistema.
Utilizad un segundo disco duro para separar bien las tareas, y si puede ser externo, mucho
mejor. Estudiad si os merece la pena comprar la caja por un lado, y el disco por otro, o
comprarlo todo junto. A veces hay diferencias de precio.
Eso sí, intentad que la caja sea de aluminio, y que no sea cerrada. No sé (aunque me lo imagino
porque soy muy mal pensado) porqué los fabricantes de electrónica meten todo en cajas cerradas,
cuando se necesita que el aire caliente pueda salir para no recalentar el dispositivo.
Si compráis alguna caja de aluminio cerrada, podéis hacer agujeros con una broca de metal en la
cubierta superior, de modo que el aire pueda salir.
Vamos ahora con nuestro disco duro.
Aparte de tenerlo limpio, procurando que no haya polvo, especialmente en la parte de la circuitería, es importantísimo que esté bien refrigerado. Para eso hay en el mercado, por poco dinero, refrigeradores de disco duro, que no son otra cosa que dos ventiladores. Aquí los podéis ver:

En esta foto podéis ver como queda el conjunto de disco duro+ventiladores:

Desgraciadamente, los que yo tengo no son de gran calidad, y con cierta frecuencia empiezan a gritar. No sé si en este tipo de refrigeradores tan pequeños se usan los ventiladores con rodamientos de bolas (ball bearing, si no recuerdo mal), pero intentad comprar ventiladores con ese sistema de rodamientos. Duran más que los normales con un simple eje que empieza a gritar con un poco de polvo.
Así que de vez en cuando, separo el conjunto, quito las pegatinas que cubren el eje, y les doy una ración de aceite. Siempre hay que tener a mano unas cuantas hojas de papel de cocina, para limpiar el exceso:

Aunque el sitio es difícil, también procuro echar algo en la zona que os marco en rojo.
En la que os señalo en amarillo podéis ver como el polvo se acumula en las zonas más inaccesibles.

Luego enciendo el pc unos segundos, para que los ventiladores giren y ellos mismos expulsen
el exceso de aceite. Así me evito que, una vez montados bajo el disco duro, ese aceite me vaya
a un lugar en el que me podría fastidiar algo.
Esto sobre el hardware. Vamos con el software.
Para controlar el disco duro uso un pequeño programita, llamado

Cuando se ejecuta, coge los datos de la BIOS, hace un chequeo rápido del disco, y te muestra los
resultados. Aquí los vemos:

Pero lo más interesante de este programita es que podemos dejarlo residente, y nos marcará, en todo momento, la temperatura de la unidad. Si alcance un límite, el programa nos avisa visual y acústicamente, lo que significará que nos tendríamos que plantear apagar el equipo durante un rato o mejorar el sistema de refrigeración, para evitar daños:

Poco más. A pesar de que a estas alturas del año puede parecer ridículo preocuparse por el calor del hdd, pensad que en verano, o en zonas de España con temperaturas habitualmente altas, es muy fácil que el disco duro alcance temperaturas límite. Esos momentos restan vida útil a nuestros discos, y todos sabemos lo que supone volver a instalar todo un sistema operativo, con el programa de correo electrónico y las claves que nunca sabemos dónde están, etc, etc.
Así que no sigáis nunca el pensamiento del gran filósofo del siglo XXI, llamado Homer Simpson, que decía que "intentar algo es el primer paso hacia el fracaso", y cuidad también a vuestros discos duros.
Saludos desde LEVX.